El CEO del Siglo XXI

HLB EL Salvador

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El CEO autocrático, conservador, inalcanzable, trabajólico, reservado y que tomaba decisiones al azar o con una “tómbola” es parte del pasado, ese perfil se quedó en el siglo XX.

El perfil del CEO ha cambiado, esto como consecuencia de los cambios tecnológicos, las crisis financieras y las situaciones político-sociales a nivel mundial. Y en ese contexto, se le presentan retos de forma cotidiana para lograr una gestión exitosa de las empresas, como el manejo intergeneracional de sus equipos de trabajo (millenials, generación X, Y, Z y baby boomers); tener el alineamiento organizacional para que todos se enfoquen hacia el cumplimiento de los objetivos; alcanzar un buen clima laboral, empleados satisfechos, motivados y felices al realizar su trabajo y lograr las utilidades que esperan los directivos en un entorno de competitividad empresarial.

En esa línea, el perfil del CEO del siglo XXI debe incluir competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) como liderazgo, pensamiento estratégico, negociación e influencia, innovación, enfoque en resultados, comunicación y madurez social.

Para ser un buen líder tiene que reflexionar sobre sus habilidades, desarrollar un estilo propio, leer y documentarse sobre el ejercicio de un liderazgo positivo y solicitar retroalimentación a su equipo de trabajo, permitir que la gente emita sus opiniones y fomentar la participación de los colaboradores. Esto le facilitará una identificación con la empresa y compromiso de su gente hacia los objetivos definidos.

Pensamiento estratégico

Su pensamiento estratégico debe llevar a la empresa a pasos rápidos para afrontar los cambios del entorno, analizar las estadísticas y redefinir las tácticas para implementar la estrategia organizacional. Su plan debe ser estratégicamente diseñado, tomando en cuenta las opiniones de los sectores involucrados con la empresa.

Además, debe optimizar su inteligencia de negocios, capitalizar su capacidad de influencia y negociación, tener agresividad comercial para identificar las nuevas oportunidades de negocios, abrir nuevos mercados, cuidar a sus clientes, reinventar sus estrategias comerciales y ser innovador.

Su comunicación debe ser abierta, fluida, flexible, siempre conectado, actualizado con las funcionalidades de las redes sociales o de trabajo, con conocimiento de las nuevas tecnologías y su aplicación en todas las áreas de la empresa.

Aunque el CEO debe tener conocimientos técnicos de la empresa que dirige, también es importante que tenga la competencia de la efectividad interpersonal, con madurez para relacionarse a todo nivel intergeneracional y multidisciplinario, con capacidad para fomentar el trabajo en equipo y preocuparse por promover una cultura organizacional que facilite los procesos de trabajo y la armonía laboral. También debe fomentar la diversidad y la inclusión, conocer sobre las diferencias culturales, étnicas, de género e implementar políticas que faciliten la interacción social dentro de la empresa.

Empático y resiliente

Adicionalmente, el CEO debe ser “desarrollador”, es decir tener un mapa de talento de la empresa, para conocer quienes tienen talento potencial, en desarrollo, talento clave, alto o bajo rendimiento. Sus iniciativas para el manejo del personal deben basarse en datos, informes, estudios e investigaciones, para evitar decisiones basadas en percepciones personales. Debe interesarse en desarrollar a sus equipos de trabajo, no solo a nivel profesional, sino también personal. Conocer sobre el proceso de coaching y programas de mentorías le facilitará esa tarea.

Otra característica importante es ser “empático”, sensible con las situaciones y problemas de sus colaboradores, capaz de comprender que no todo va en línea recta, que es necesario fomentar el equilibrio vida-trabajo, actividades recreativas, promover acciones que impacten de forma positiva la salud física y emocional.

Además, se valora  su capacidad para manejar una crisis, ya sea de negocios, de personal, operativa o de imagen; es decir, enfrentar adversidades, abordar los problemas, ser creativo para buscar soluciones y ser “resiliente”, es decir persistente y no rendirse ante las dificultades. Y aunado a ello, tener la capacidad de buscar ayuda cuando lo considere necesario.

Finalmente, si el CEO tiene un “toque de buen humor” impregnará su ambiente y se disfrutarán las reuniones y su compañía, sin tener que temerle o evadirlo. El CEO autocrático, conservador, inalcanzable, trabajólico, reservado y que tomaba decisiones al azar o con una “tómbola” es parte del pasado.

Sus competencias

Entre las competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) que el perfil del CEO del siglo XXI debe tener están:

-Liderazgo.

-Pensamiento estratégico.

-Negociación e influencia.

-Innovación.

-Enfoque en resultados.

-Comunicación.

-Madurez social.

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